La carta digital
El comensal apunta la cámara al código de la mesa y le abre la carta del local en el navegador. Sin instalar nada, sin registrarse y sin dar un dato.
Qué ve el comensal
Sección titulada «Qué ve el comensal»Al escanear entra a una página con el nombre, el logo y la foto del local, y con el número de su mesa identificado arriba. Debajo, la carta completa organizada por categorías, con una barra de navegación que lo lleva de una a otra sin perderse.
Cada plato muestra:
- Su nombre y su descripción, tal como los escribió el local.
- Su precio en colones, con el formato de acá (
₡12.500, sin decimales). - Sus fotos, deslizables cuando hay más de una.
- Sus alérgenos, cuando el local los tiene cargados.
Un plato sin precio confirmado no muestra un precio inventado ni un cero. Aparece como “Consultar en el local”, y si el comensal abre el detalle se le dice de frente que ese plato todavía no tiene precio confirmado y que lo pregunte. El sistema prefiere una casilla vacía a un número que nadie validó.
Cuando una foto no es del plato real sino una imagen de referencia generada con inteligencia artificial, la foto lo dice: “imagen de referencia; el plato real puede variar”. Es un rótulo del sistema, no una decisión de quien sube la foto.
Tocar un plato
Sección titulada «Tocar un plato»Al tocar un plato se abre su ficha, y ahí es donde el pedido deja de ser una lista y se vuelve un pedido de verdad:
- Cantidad, con los botones de más y menos.
- Quitar ingredientes — cebolla, tomate, queso, pepinillos, salsa, picante— con un toque, sin escribir.
- Una nota para la cocina: el término de la carne, la salsa aparte, lo que sea.
- Sus etiquetas dietéticas (vegetariano, vegano, sin gluten, picante) como distintivos visibles.
- Su información de alérgenos, que es el punto siguiente.
Alérgenos: tres estados, nunca dos
Sección titulada «Alérgenos: tres estados, nunca dos»Casi todos los sistemas de carta digital tratan los alérgenos como un campo de texto: si dice algo, se muestra; si está vacío, no se muestra nada. Ese vacío es exactamente el problema, porque el comensal lo lee como “no tiene”.
Acá un plato puede estar en tres estados distintos, y los tres se dicen:
| Estado | Qué ve el comensal |
|---|---|
| Tiene alérgenos cargados | “Contiene: gluten, lácteos” |
| Se confirmó que no tiene ninguno | “Sin alérgenos conocidos en este plato” |
| No hay información cargada | “Sin información de alérgenos — consulte al personal antes de pedir” |
La diferencia entre el segundo y el tercero es la que importa. Un plato sin datos no se presenta como un plato seguro. Se presenta como un plato sobre el que hay que preguntar.
Filtrar por dieta
Sección titulada «Filtrar por dieta»Sobre la carta hay filtros que el comensal enciende con un toque: vegetariano, vegano, sin gluten, sin lácteos, sin mariscos, sin maní y sin frutos secos.
Los de tipo “sin” funcionan al revés de como uno esperaría, y a propósito: un plato del que no se sabe si lleva maní no aparece en el filtro “sin maní”. Se oculta. Y la carta lo explica en el mismo lugar donde el comensal está filtrando:
Por su seguridad ocultamos los platos sin información de alérgenos confirmada. Consulte al mesero por esos.
Es una decisión incómoda —esconde platos que quizás sí sirven— y es la correcta. Un filtro que muestra lo que no le consta está haciendo una afirmación sobre la salud de alguien.
Si el filtro deja la carta vacía, el sistema no muestra una pantalla en blanco: sugiere quitar filtros o preguntarle al mesero virtual, porque muchos platos se pueden adaptar y eso no está en ninguna etiqueta.
Además de la carta
Sección titulada «Además de la carta»La misma página muestra, cuando el local lo tiene configurado:
- Sobre el local — el texto de presentación del negocio.
- El horario por día.
- La ubicación, con enlace al mapa.
- Una galería de fotos del salón, la terraza o la barra.
- Un aviso de privacidad que dice, en dos líneas, que la carta es anónima, que lo que el comensal escriba se usa solo para atenderlo en el local y que la sesión se conserva únicamente lo que dure la visita.
En español y en inglés
Sección titulada «En español y en inglés»La carta se sirve en el idioma del teléfono del comensal y él puede cambiarlo con un botón sobre la portada. Español e inglés, sin recargar la página.
El mesero virtual sigue el mismo idioma. Y lo que llega a cocina va siempre en español, aunque el comensal haya pedido en inglés: la nota de “sin maní” tiene que leerla el cocinero, no el turista.
Sin mesa: la carta pública
Sección titulada «Sin mesa: la carta pública»El mismo enlace, sin el código de la mesa, funciona como carta pública del local: la carta completa, las fotos, los precios, los alérgenos y el mesero virtual para preguntar. Lo que no aparece son las acciones que requieren estar sentado —mandar a cocina, llamar al salonero, pedir la cuenta—, y de eso trata el control de presencia.
Sirve para lo obvio: mandar la carta por mensaje, ponerla en el perfil de redes, que alguien la mire antes de decidir dónde va a comer.
Cómo se mantiene
Sección titulada «Cómo se mantiene»Desde el panel del negocio, sin tocar código y sin depender de nadie:
- Categorías y platos — crear, editar, reordenar, cambiar precios, escribir descripciones, marcar alérgenos y etiquetas dietéticas.
- Disponibilidad — un plato que se acabó se marca no disponible y desaparece de la carta. También deja de ofrecerlo el mesero virtual: la carta que ve el comensal y la que conoce el asistente son la misma.
- Fotos — subirlas, ordenarlas y borrarlas por plato.
- Mesas y sus códigos — dar de alta una mesa nueva y obtener su código para imprimir.
- Promociones — cargarlas con su vigencia, para que el mesero virtual las mencione cuando corresponda.
Cada cambio queda registrado con quién lo hizo y cuándo. No es una carta que se edita a ciegas.
